La enfermería es una profesión altamente feminizada. En España, hay 316.094 profesionales de enfermería colegiados, según los últimos datos disponibles en el INE correspondientes al 2019. El 84,2% de estos profesionales son mujeres (266.020). Los hombres sólo representan el 15,8% con 50.074 puestos. En el caso de las matronas, la balanza todavía está más inclinada hacia las mujeres. Por las 8.904 mujeres que desempeñan este cargo en los hospitales, sólo hay 632 hombres. Es decir, el 93,4% de las personas que ejercen esta especialidad son mujeres

Este 2020 ha sido declarado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el Año Internacional de la Enfermería y de las Matronas y, además, coincidiendo este 13 de agosto con el 110 aniversario de fallecimiento de Florence Nightingale, la impulsora de la enfermería, en Maldito Feminismo hemos hecho una radiografía de la enfermería, analizando el papel de las mujeres en esta profesión

“Una profesión histórica y eminentemente femenina”

Tanto en la figura de la enfermera como de la matrona, la proporción de mujeres siempre ha sido superior. En los últimos 20 años, las mujeres han ocupado más del 80% de los puestos colegiados de enfermería y más del 93% de las matronas. 

Pero no sólo el porcentaje de mujeres ha sido siempre más alto, sino que, además, el porcentaje de mujeres en la profesión ha ido aumentado casi año a año. En este tiempo, ha habido un 67,3% más de mujeres enfermeras. Sin embargo, el porcentaje de hombres que accede a esta profesión no crece tan rápido ni tanto como el de las mujeres. Ellos han aumentado en un 30,6%, pasando de los 38.328 enfermeros que había en 1999 a los 50.074, de 2019.  Es decir, el número de mujeres que ha aumentado en los últimos 20 años (107.008) supone casi el doble del total de hombres enfermeros que hay, hoy en día (50.074), en la profesión.

“Es una profesión histórica y eminentemente femenina porque, de entrada, antes de la profesionalización de la enfermería, los cuidados tuvieron un papel muy ligado a la religión y a las mujeres”, apunta María José García, portavoz del Sindicato de Enfermeros SATSE, a Maldita.es.

Aunque en esa estadística no se están contando todos los casos ya que la ley no exige a estos profesionales estar colegiados. “El INE se basa siempre en el número de colegiados que le da el Colegio Oficial de Enfermeros pero, mientras no estés trabajando y ejerzas la profesión, no hay por qué colegiarse”, explica. Sin embargo, el secretario del Consejo General de Enfermería de España (CGE), Diego Ayuso, considera que “esta estadística que lleva a cabo el INE con los registros que le reporta el Ministerio de Sanidad es la más real, contiene los datos más reales que existen”. 

El número de enfermeras no ha dejado de crecer desde 1978 y el porcentaje de hombres se ha reducido a la mitad

Si ampliamos el punto de mira y analizamos la evolución desde 1978, primer año del que tenemos referencia en el INE, el número de profesionales se ha triplicado. En 1978, tan sólo 97.110 personas ejercían esta profesión. Actualmente, con los datos de 2019, ya son 316.094 personas. 

La tendencia creciente en el número de mujeres que han optado por trabajar en enfermería se ha repetido desde los primeros años en los que hay datos disponibles. En 1978, el 68,5% de los profesionales eran mujeres. Como explicaba García, “si tú ves la historia de la profesión, desde que está catalogada como tal, siempre ha sido una labor de las mujeres porque eran ellas quienes se dedicaban a cuidar”. En cambio, el porcentaje de puestos que ocupan los hombres se ha ido reduciendo: ha pasado de un 31,5% en 1978 a un 15,8% en 2019. 

Uno de los puntos negativos que García comenta en relación a que esta profesión esté tan feminizada es la “invisibilidad del valor que tiene”. Como los cuidados se entienden “como algo natural, se les resta importancia” y a eso se suman muchos estereotipos. Es decir, “si hablas de un bombero, lo asocias con la valía, el esfuerzo y tiene un valor intrínseco brutal”. Algo que, según opina la portavoz, no sucede con la enfermería. “Estos profesionales están expuestos a riesgos biológicos, físicos, emocionales, psicológicos que conlleva trabajar con personas enfermas… Pero todos los asumimos como algo inherente a la profesión, y eso está ligado al sexo”.

En este sentido, Ayuso, el secretario del CGE, apunta que “las condiciones sociales y sociodemográficas de las mujeres afectan a la profesión. Ellas son quienes, además, se encargan del cuidado de la familia, de padres, madres… Por ello, otros ámbitos del desarrollo profesional [haciendo referencia a la investigación o docencia] quedan relegados a la asistencia”. 

Cuatro mujeres por cada hombre graduado en enfermería, en 2016

En los últimos años, “el aumento en el número de profesionales de enfermería oscila en torno a las 10.000 personas al año”, calcula. Pero, de nuevo, en esas 10.000 personas, hay más mujeres. En el curso 2016-2017, según los últimos datos disponibles del Ministerio de Sanidad, se graduaron 10.115 personas, el 80,8% fueron mujeres (8.176).

Las mujeres conforman el 56,1% de los profesionales de enfermeria en urgencias y emergencias

El Ministerio de Sanidad publica cada año un informe con datos sobre el Sistema Nacional de Salud. En el último informe, correspondiente al 2018 con datos del 2017, las cifras cambian ligeramente. En 2017, último año disponible, trabajaban 175.594 profesionales en el sistema sanitario, tanto público como privado, lo que supone el 69,4% de los colegiados en ese año. Aunque no se especifica cuántos de ellos eran mujeres por lo que tampoco podemos saber en qué áreas hay más.

El único área del que sí que se da esta información son las urgencias y emergencias. Como sucede en la proporción de colegiados, de nuevo, el porcentaje de mujeres en este campo, donde trabajan 2.964 profesionales, es superior: el 56,1% de los puestos

Sin embargo, en estos informes, no se cuenta a una parte de estos profesionales. “El Sistema Nacional de Salud comprende tanto los centros sanitarios públicos como los de carácter privado. Sin embargo, en él, no se tiene en cuenta a las enfermeras que están trabajando en el ámbito sociosanitario: residencias, aeropuertos, escuelas, empresas,..”, continúa la portavoz de SATSE. Aunque no se incluyen en los informes de Sanidad sí están colegiadas, ya que de otra forma no podrían ejercer la profesión.

España está a la cola de Europa con 5,7 enfermeros por cada 1.000 habitantes

“Hay una carencia de enfermeras en España tremenda”, advierte García. El comentario de Ayuso es similar: “la media de enfermeras está claramente por debajo de la media europea, a pesar de que hemos evolucionado, todavía queda mucho por hacer”.

Según el estudio comparativo de los sistemas sanitarios en los países de la Unión Europea, publicado por el Ministerio de Sanidad en 2019, con datos de 2017, España tiene 5,7 enfermeros por cada 1.000 habitantes. Muy lejos de los 14,3 que tiene Finlandia, por los que encabezaba esta lista, y de los 8,4 de media.

Para que España se equiparase a la media europea, “harían falta más de 131.000 enfermeras”, añade. Además, en “el sistema sanitario público se necesita en torno a las 80.000; de las que 15.000 serían para Atención Primaria y el resto, especializada”. Con esta demanda, García también expone que desde SATSE están pendientes de que se debata en el Congreso de los Diputados una ley para garantizar un número máximo de pacientes por enfermera. “Los profesionales de enfermería en España están atendiendo a muchos más pacientes que sus homólogos europeos”

La tasa de profesionales por cada 1.000 habitantes no cambia con los datos actualizados de enfermeros colegiados en 2019. En España, hay 6 enfermeras por cada 1.000 habitantes, aunque la cifra varía dependiendo de la comunidad autónoma. Por ejemplo, Navarra es la que cuenta con mayor ratio de enfermeras: 10 por cada 1.000 habitantes. Al otro lado de la tabla, se encuentra la Región de Murcia, con sólo 4. 

Las agresiones a los profesionales de enfermería se sitúan en un 30%

Pero la falta de personal no es el único problema que les afecta. El coronavirus ha puesto encima de la mesa también “la falta de especialidad en la profesión”. Ayuso explica que la pandemia ha demostrado “puntos flacos” en la “formación en cuidados críticos”. Además, durante la crisis sanitaria, “ha habido una falta de previsión” que ha derivado en “ausencia de recursos”: “no teníamos la protección adecuada y nos faltaban equipos de protección para hacer frente a la COVID-19”. 

Las agresiones de los pacientes a sus enfermeros tanto física como psicológicamente son otra de las preocupaciones que ponen en riesgo a los profesionales. Los resultados del Informe de Agresiones a Profesionales del Sistema Nacional de Salud elaborado por el Ministerio de Sanidad en 2019 muestran que el perfil del profesional agredido en su mayoría es personal médico o de enfermería (en un 64%) y mujer (en un 78%)

Concretamente, en 2018, se notificaron 9.741 agresiones en toda España y el 30 % de estos malos tratos fueron dirigidos al personal de enfermería. “El enfermero es el que recibe al paciente, la puerta de entrada al sistema sanitario y, por lo tanto, es el profesional en el que se va a descargar esa agresividad”, comenta la portavoz de SATSE. Y eso que “la mayor parte de estas agresiones no se denuncia”. 

Además, “cada año realizamos encuestas en el sindicato y el 80% de nuestros profesionales sufren estrés: hay una sobrecarga laboral importante, las condiciones no son buenas y la precariedad es tremenda”, añade. Además, a eso hay que sumar que “la gente no consigue un puesto fijo porque los contratos son muy precarios… Hoy trabajas aquí, mañana en otro centro a 150 kilómetros”. Garcia insiste en que se “están atendiendo a muchos más pacientes de los que se deberían” provocando que no se pueda garantizar “ni la seguridad del profesional ni la del paciente”. 

Por su parte, Ayuso coincide con la portavoz del sindicato en que no se están notificando todas las agresiones que se producen, “sobre todo las verbales”. Según el propio Observatorio de Agresiones del Consejo, la mayor parte de agresiones se producen en las urgencias hospitalarias y en Atención Primaria. El secretario del Consejo General de Enfermería insiste en que “no se pueden permitir insultos ni amenazas a ningún profesional” pero que, sea el tipo de agresión que sea, tiene que denunciarse.