A lo mejor te ha llegado un contenido que decía que “cuando un hombre se masturba pensando en una mujer es una violación telepática”; u otro que afirmaba que una revista feminista instaba a “abortar a todos los bebés de raza blanca” y pedía “adoptar a niños de color”. Estos contenidos no son reales, ya los hemos desmentido en Maldita.es (los puedes consultar aquí y aquí) y, de hecho, la revista que los publicó no es ni siquiera una revista de contenidos reales, ni mucho menos feminista.

“¿Son los personajes femeninos fuertes una estratagema del patriarcado?”, “La solución a la supremacía blanca es el aborto blanco” o “Los cumplidos no deseados son cultura de violación” fueron algunos de los titulares de contenidos que llegó a publicar la revista en inglés Medusa Magazine en los meses en los que estuvo en funcionamiento. Y decimos lo de “llegó a publicar” porque la revista en cuestión que empezó a funcionar en junio de 2017 cerró seis meses después, en noviembre de ese mismo año. Pero, ¿qué era exactamente Medusa Magazine y quién estaba detrás de esta página?

El creador de la revista Medusa Magazine confesó que la página web era una sátira sobre el feminismo 

El 23 de noviembre de 2017, la revista Medusa Magazine llegó a su fin. Ese mismo día, el creador de esta web publicó una especie de artículo de despedida en el que decía que todo lo que había publicado en Medusa Magazine era una "sátira" sobre el feminismo: “Antes de comenzar, solo quiero decir que sí, este sitio web es una sátira. Siempre ha sido y siempre será una sátira…”.

Sin embargo, hasta ese momento, el autor de Medusa Magazine nunca había especificado que esta revista se tratara de una sátira y, por lo tanto, sus contenidos circulaban como si se hubieran publicado en una revista realmente feminista

Días antes de la primera publicación de Medusa Magazine, el autor explicó en una cuenta de Facebook de otra web satírica la idea de lanzar esta revista 

El que fuera dueño de Medusa Magazine también estaba al mando de otra página satírica contra el feminismo -que actualmente no se encuentra disponible- llamada Age of Shitlords. De hecho, fue en la cuenta de Facebook de esta página donde comenzó a fraguarse el proyecto de Medusa Magazine varios días antes de su lanzamiento. Concretamente el 31 de mayo de 2017, el autor explicó que, “un día de estos”, iba a hacer “un sitio web feminista” con “artículos satíricos pero desde una perspectiva feminista” para hacer que la página fuera “más creíble”. 

Esta relación entre Medusa Magazine y Age of Shitlords tampoco se conocía hasta que, el 23 de noviembre de 2017, el creador reconoció su autoría en el comunicado final. Eso sí, algunos lectores llegaron a esta conclusión mucho antes de que él mismo lo dijera en la página web: “Da la casualidad de que usé el mismo nombre falso para comprar el dominio de Medusa Magazine y de Age of Shitlords”

Según el autor, los argumentos que escribían en Medusa Magazine para ridiculizar el feminismo eran utilizados por las propias feministas en sus discursos

Uno de los motivos en los que se escudó el creador de Medusa Magazine para poner punto y final a la revista seis meses más tarde de su lanzamiento fue que, según decía, se había dado cuenta de que los argumentos paródicos que usaban para burlarse del feminismo eran utilizados precisamente por las personas a las que pretendían ridiculizar

Para intentar demostrar esa idea, se refirió a un artículo de opinión publicado en The Washington Post. El artículo en concreto era “Soy feminista. Estudio la cultura de la violación. Y no quiero que Al Franken renuncie de Kate Harding, publicado el 17 de noviembre de 2017.

¿Y qué comentaba el autor de Medusa Magazine sobre este artículo? Aseguraba que en él se podía leer “el mismo razonamiento” que en uno de los contenidos satíricos publicados por su revista unos días antes. Pero eso no es del todo cierto. 

Para facilitar la comparación entre su propio artículo y el de Harding, incluyó un pantallazo de la opinión de la escritora con los argumentos que consideraba similares a los de su contenido subrayados en color amarillo.

Fuente: Pantallazo del artículo de opinión de Kate Harding publicado en The Washington Post utilizado en el comunicado de Medusa Magazine

En el artículo publicado por Medusa Magazine varios días antes se afirmaba que las personas con “valores liberales” se pueden permitir “el derecho a cometer, al menos, un error en sus vidas”. Por ello, según su razonamiento, si los demócratas o liberales son los que “violan a las mujeres”, debemos perdonarlos “porque son buenas personas”

En el texto publicado por The Washington Post, Harding trataba el tema de las denuncias de acoso sexual que afectaban a la carrera política del senador demócrata Al Franken.  Concretamente en la parte que el autor de Medusa Magazine incluyó en forma de pantallazo en su despedida, la escritora exponía que si el demócrata Al Franken fuera el único culpable de acoso sexual podría tener sentido que renunciara a su cargo de senador. Pero como el acoso sexual está muy extendido, proseguía Harding en su artículo, si se le despidiera se abriría la puerta a un sucesor republicano que podría votar en contra de los derechos de las mujeres

Sin embargo, Harding también hizo otras afirmaciones que no fueron incluidas en la explicación del autor de Medusa Magazine. Entre ellas, la escritora aseguró que “de ninguna manera está sugiriendo que rechacemos responsabilizar a Franken por sus delitos” de acoso sexual y añadió que “el acoso y la violencia de los hombres contra las mujeres es un problema sistémico, no un problema demócrata o republicano”. 

Diferentes páginas web continúan replicando algunos de los contenidos satíricos de Medusa Magazine como si se hubieran publicado realmente en una revista feminista

Sea como fuere el motivo que llevó a Medusa Magazine a echar el cierre, y a pesar de que desde hace tres años se conoce públicamente que todo lo que se ha escrito en esta revista era una parodia, todavía a día de hoy hay páginas web que replican algunos de sus contenidos como si se hubieran publicado realmente en una revista feminista. 

Por ello, cuando una página web publica alguno de estos contenidos, y se consumen como si fueran reales, se convierten en bulos. Es el caso de este contenido sobre la violación telepática, que ya desmentimos en Maldita.es; o de este otro, sobre el aborto de bebés de raza blanca, que también hemos explicado en Maldito Bulo